Experta en decir adiós

Cuando de finales se trata, sin importar cuanto dolor me infrinjan siempre me quedo con los mejores momentos, pero las malas experiencias me han llevado a sacar mi parte más oscura.

Desde hace algún tiempo me hice experta en decir adiós de la peor manera. Desaparecer sin ningún indicio y decir esas palabras que crean heridas, que construyen muros. De esta manera me aseguro que mi presencia nunca jamás será requerida por esas personas.

Sé que no es excusa, pero así me convirtieron aquellas personas que me dieron dolor cuando les entregue mi todo. Aquellas de las que decidí alejarme en paz y solo regresaron para hacerme más daño.

Supongo que me canse que todos me buscarán a expensas de mis buenos sentimientos. Ellos sabían que siempre estaría cuando me buscarán, cuando no hubiesen otros brazos, otros labios. Pero si algo aprendí de esto fue que, no importa cuantas veces regresen, nunca será para quedarse.

La peor parte es que termino sufriendo, como duele decir palabras que no quieres decir, pero se que será efectivo para el adiós.

Domingos…

Los domingos se extraña más y
la calma de las últimas horas dijo adiós,
la angustia y desesperación se apoderaron de mi.
Por un momento pensé que no podría,
que todo lo que me había prometido no lo cumpliría.
Finalmente, logré calmar mis ansias y,
por primera vez en meses, le dije que no a mi corazón
y le di el sí a mi razón.

Fotos Instagram: @takenbylis

Las piedras en mi maleta

Desde que nací llevo una maleta a cuestas. Debo llevarla por siempre en el camino llamado vida. Ella iba vacía, pero fui recogiendo piedras. Por momentos sentí la maleta ligera, y pensé que se había roto y algunas piedras habían caído.

Esa situación que por momentos pensé superada, pero después de algún tiempo apareció como espina lastimándome sutilmente.

Aquello que quise hacer y mis inseguridades me lo impidieron. La carrera que me hubiera gustado estudiar. El abrazo que no di. Aquel gracias pendiente. El te odio que quisieras borrar. Las palabras que me guarde para mis padres, ex-pareja o a ese amigo. Ese amor que rechacé por aquel que no valió la pena. El te quiero que no salió por miedo.

Al parecer casi siempre son palabras.

Creo que todos llevamos esa maleta, algunas son más pesadas que otras. Me queda claro que algunas piedras podemos sacarlas de esa maleta… Pero de otras, nunca podré deshacerme. Supongo que solo me queda aligerar la carga cuando pueda, y hacer una maleta más fuerte, tal vez me toque remendarla más de una vez, será necesario para las piedras que me falten recoger en el camino.

Continuar leyendo «Las piedras en mi maleta»

Soy

Una chica de 29 años, auto-aprendiz de la fotografía, chef a medio tiempo del hogar, intento de blogger nocturna y odontóloga de profesión. Quien en silencio, siente como el primer día la ausencia de su padre y aprendió así a valorar cada momento junto a los suyos, la que disfruta los viajes de carretera con su madre y en cada diciembre revive su niña interior.

picsart_01-05-042027674995.jpg
Foto: @takenbylis

Quien ama los perros, enloquece por el recibimiento de su fiel compañero y termino adoptando una gata. La que odia el maltrato animal y que con lágrimas acompaña a quienes no puede salvar hasta su último suspiro.

La que sentada en la arena se pierde en las olas. A la que viajar le apasiona, pero siempre termina extrañando su hogar. Aquella que siente paz inigualable en los aviones. La que cada día siente más fuerte el llamado de la sangre española de sus ancestros y sueña con las playas de Hawaii y Brasil.

Quien se siente incompleta sin música, que vive las letras de sus canciones favoritas y el 90% de las veces se queda dormida con música romántica. La que ama casi cualquier género musical, pero la enamora el Jazz, la Bossa Nova y las letras de cantantes españoles.

Aquella que está en espera del amor, que no cree en el hombre perfecto, pero sí en aquel compañero de aventuras, de sueños y de la tempestad.

Quien cree que lo mejor siempre esta por venir, la que siempre piensa en el sol después de la tormenta, que disfruta de las pequeñas cosas y se niega al «no puedes».

Soy la chica que anda con la arena bajo los pies, con la música en mis venas y la cámara en mis manos. Soy…

Lis

Me gusta

Navegar en el mar, la playa. La sensación de arena bajos mis pies. La música. Mi cámara. Reuniones familiares y con amigos. Manejar de noche en alguna ciudad. El acento de los españoles. El francés. Fotos blanco y negro, la fotografía en general. El silencio de la noche. La alegría de mis sobrinos. Canciones de Frank Sinatra, Dean Martin y Andy Williams. La luna llena. Abrazos inesperados. Besos robados. Los Museos. El Bossa Nova y el Jazz. Las grandes ciudades. Las teclas bajo mis dedos. Llaveros. Los aviones, volar en ellos. Mi perro, su mirada. Mi gata adoptada, que duerma sobre mí y que me reciba como un perro. Dusty blue de Charles Bradley. Las palmeras. La satisfacción de mis pacientes. Perfumes. Colecciones de libros. El abrazo de un niño. Aroma a café. Leer un periódico. Una siesta bajo el sonido de las gotas de lluvia. Pingüinos. Búhos. Flamingos y su caminar. Las luces de los autos durante la noche. Los aeropuertos. La pulcritud de los pilotos. Las copas de vino. Las letras de Pablo Alborán. Contemplar el amanecer, la puesta de sol y las estrellas. Cancún, Hawaii, España. La solidaridad en tiempos de desesperación. Las luces de navidad, los renos, el árbol; todo de Navidad. El olor del césped recién cortado, el olor de la tierra luego de la lluvia. Letreros luminosos con mensajes. La arquitectura de las iglesias. Las banderas. El aguacate. Tocadiscos. Las manos suaves. Pájaros que cantan al amanecer. Flores blancas. Los pequeños tatuajes en las muñecas. Las miradas fijas. Cantar en el tráfico. Serendipity. La frase playing it cool. Las melodías del piano y el violín. Viajes de camino. Charlas nocturnas. Autos negros. Las camas grandes. Casas con ventanales. Linternas voladoras. La palabra apetece.

No me gusta

Pensar que algún día mi madre me hará falta. Que mi padre ya no esté. Esperar sola. La soledad en espacios cerrados. Los falsos amigos. Aquellos que juzgan sin conocer. Estereotipos. Las cosquillas. Titanic. Los pitufos. Las Kardashians. Preguntas matemáticas inesperadas. Debates sobre temas religiosos. Las comidas con coco. El color naranja. Las fragancias de goma de mascar. Relámpagos sin lluvia. Los sismos. Las despedidas. El engaño. La mentira. El grito a un niño, que me griten a mí. El que es capaz de arrancar una vida. Arañas, hormigas. Cualquier animal con más de cuatro patas. Quien maltrata un animal. La impotencia de no poder rescatar cada uno de los animales abandonados. El vallenato, la bachata y la cumbia panameña. La enfermedad que como un fantasma ataca un niño. Los que se escudan tras preceptos religioso para atacar a los que profesan de manera diferente. Palabras con ll escritas con y. Tomar llamadas de números desconocidos. El humo. La necesidad de aceptación a cualquier costo. Los celos enfermizos. Mi cabello rizado. Las largas filas. El capaz de abusar de su poder para oprimir al indefenso. El frío. El indiferente a la necesidad y dolor ajeno. Aquellos que atacan en las redes sociales por no compartir la misma opinión. Camiones detrás de mi auto. La capacidad de algunos de inmiscuirse en la vida privada de los demás. Mojarme sin intención con la lluvia. Comidas picantes. El llanto desconsolado de un niño ignorado por sus padres.

 

A mis 29

A mis 29

Es muy común escuchar que cuando cumplimos 29 años son muchas las cosas que han cambiado en nuestra vida. Se dice que a esta edad, sobre todo las mujeres hemos alcanzado la madurez, muchos están pensando en formalizar una familia y un hogar. Por supuesto no es igual para todos, a continuación les contaré sobre aquellos cambios de los que me he percatado en mi persona a los 29.

Sé lo que quiero y no temo a pelear por ello, adiós a aquel temor a reclamar o al pánico de hablar en público para dar mi opinión. Puedo decir “NO” con toda confianza, algo que no hacía frecuentemente, pues no solía negarme a nada y hacía muchas cosas en contra de mi voluntad. Ahora hago valer mi voz sin temor a lo que los demás piensen o si están en desacuerdo conmigo.

Estoy segura de lo que busco en una pareja, ya no me entusiasmo por quien me dice palabras bonitas para obtener un fin de mi persona. Me doy el tiempo de conocer a aquellos chicos que muestran algún tipo de interés en mí antes de involucrarme sentimentalmente. Sé exactamente lo que quiero de quien sea mi compañero de vida. De paso cabe destacar que no es sólo tema de pareja, también pasa con las personas que me rodean, con los años he adquirido destreza en conocer quién merece mi amistad y quien no, pasaron aquellos tiempos de permitirle a los falsos amigos que sólo me buscaban por un interés en particular. Apreció y doy el lugar a cada una de esas amistades que he cultivado con los años y que han demostrado ser verdaderas.

Pienso en la forma de mantener una finanza estable, no corro a gastar cada centavo que cae a mis manos como solía hacer. Trabajo en una manera de obtener un ingreso permanente, incluso cada día la idea de crear un negocio propio es más clara y trabajo en ella con el propósito de que llegue a convertirse en realidad. Invierto tiempo a mi vida profesional, me actualizo para estar a la vanguardia, le he tomado cariño a mi carrera, por lo que trabajo con entusiasmo y no lo veo como una obligación que tengo que cumplir únicamente por la remuneración económica.

Aprecio el tiempo que puedo estar a solas, en mi hogar, ya no es como al inicio de los veinte que no me negaba a ninguna fiesta, y que estaba dispuesta a salir seis de los sietes días por no admitir que todos. A esto va aunado, que ya no siento la necesidad de inventar excusas cuando no quiero salir, antes incluso llegue a sentir culpa al no querer ir a algún lugar, por lo que inventaba alguna excusa para que mis amigos no sintieran rechazo de mi parte. Tal vez ellos no sentían eso y era yo misma quien se imaginaba cosas, pero eso ha cambiado, ahora basta con decir “no tengo ganas de salir, quiero estar en casa” y sin existencia de remordimiento alguno. Ligado a lo anterior, valoro el tiempo con mi familia y amistades. No es cuestión de sólo pasar tiempo con ellos cuando hay alguna fiesta o es una época especial. Entre mis actividades, les dedico un día a ellos, salir a tomar un café o una charla amena; dedicándoles el tiempo que se merecen, dejando de lado el trabajo, el celular y cualquier otra distracción en el momento. Nunca sabremos cuando alguno de nuestros seres queridos nos hará falta, al menos nos quedará la satisfacción y recuerdos de la calidad del tiempo compartido.

Aunque algunas cosas definitivamente aún no cambian, por ejemplo, mientras gran parte de mis contemporáneos que no tienen pareja o un hogar formalizado, están empezando a preocuparse por aquella sensación de “el tiempo se acaba” en mis planes a corto plazo aún no contemplo el formalizar un hogar. Las metas para mi desarrollo personal abarcan mi interés por completo, dejando momentáneamente otras necesidades de lado. El tiempo es la clave, recuerda todo llegará a su momento. Lo importante es que vivas el momento y que disfrutes cada aspecto de tu vida.

¿Cómo han sido sus 29 o cómo creen que serán? ¿Alguna meta específica por cumplir? Comparte tú experiencia.

¿Por qué quiero escribir?

Hace un tiempo decidí que quería comenzar a escribir un blog, pero siempre lo aplazaba por diferentes razones; dudas de mi capacidad para escribir algo que le gustara a los demás, las opiniones de quienes creen que es un trabajo muy difícil, la universidad, cansancio, «mejor lo hago mañana», Netflix, etc. Hasta que dije: «hoy es el día», por supuesto antes de empezar, leí demasiado: consejos sobre como hacer que un blog funcione, historias de quienes manejan blogs, posibles temas, como encontrar un nombre que funcione; leí tanto que sólo me causo más dudas, así que hice lo mejor que podía hacer, pare de leer, finalmente tome las riendas, aparte todo lo que me impedía hacerlo, y aquí estoy.

blogg

Hay quienes me han preguntado ¿por qué quiero escribir? y lo primero en lo que puedo pensar es que lo hago porque siento que debo hacerlo, es algo que realmente quiero hacer, no tengo la menor idea si algún día seré leída por miles de personas, pero aunque una persona en el mundo se sienta identificada con mis palabras, habré logrado mi cometido y es suficiente para mí, pues eso quiere decir que tengo la capacidad de hacerlo. En mi caso no puedo asegurarles que yo les escribiré sobre algún tema en específico, pues me gustan tantas cosas en la vida y, creo que puedo opinar sobre tantas otras que no me siento capaz de encasillar este sitio en una categoría en particular. Continuar leyendo «¿Por qué quiero escribir?»